Mundo ficciónIniciar sesiónA la mañana siguiente, Maxwell se levantó de mala gana de la cama. Su cabeza palpitaba con una resaca que parecía querer partirle el cráneo en dos. A pesar de no tener ganas de ir a trabajar, sabía que tenía asuntos pendientes que atender.
Mientras se vestía con su traje impecable, intentando ocultar el cansancio que lo invadía, sonó su teléfono. Era su padre, su voz grave y autoritaria resonando en sus oídos.—Maxwell, ¿qué demonios está pasando? Charlotte me ha dicho que l






