Estela, sintiéndose un poco más animada, se dedicó a preparar unos sándwiches en la cocina mientras Noah buscaba una película para ver. De repente, su teléfono sonó, y al ver el nombre de Maxwell en la pantalla, su corazón se aceleró. Sabía que no estaba en su mejor momento, pero no podía ignorar la llamada.
—¡Maxwell! —dijo, contestando rápidamente.
La voz de Maxwell resonó al otro lado de la línea, profunda y entrecortada, como si estuviera luchando por mantenerse en pie.
—Estela, ¿cree