Estela se encontraba sentada en su escritorio, las lágrimas llenando sus ojos sin que pudiera evitarlo. Había estado tratando de ser fuerte, pero la situación de Aria la estaba afectando profundamente. En ese momento, Melisa, la vio desde la distancia y se acercó con preocupación.
—Estela, ¿qué te sucede? —quiso saber Melisa, con un tono comprensivo.
Estela tomó un respiro hondo, intentando recomponerse antes de responder.
—Es Aria... todavía no ha despertado. Está postrada en una cama de hosp