Estela, con el corazón en un puño, tomó su teléfono y marcó el número de Alessandro. La voz de del padre de Aria resonó al otro lado de la línea, y ella apenas pudo contener las lágrimas.
—Alessandro, necesito que vengas al hospital. Aria ha tenido un accidente —dijo, su voz temblando.
—¿Qué? ¿Cómo? —preguntó él, claramente alarmado.
—No tengo todos los detalles, pero está en cuidados intensivos. Salió de cirugía hace un momento —respondió Estela, sintiendo que la angustia la invadía.
—Voy en c