Maxwell avanzó hacia el gran ventanal de su oficina y se quedó allí un rato, observando el panorama que se extendía frente a sus ojos. La ciudad entera podía apreciarse desde allí, una vista única y envidiable. Con una mano metida en el bolsillo de su pantalón, mientras con la otra sostenía el teléfono, esperaba ansiosamente una llamada de Aria.
Cuando ella lo llamó unas horas atrás, él estaba duchándose y no pudo contestar. Al intentar devolver la llamada, tampoco obtuvo respuesta, así que aho