Máximo, tras la salida de Abigail, permaneció un rato más en el sótano. Él, revisando entre las cosas de su difunta esposa, se sumergió inevitablemente en el pasado. Aunque no la amó profundamente, había un pedazo de hierro atravesando despiadadamente su pecho.
Volverla a mirar aunque sea una vez más, en aquella fotografía, le afectaba. Ella fue demasiado débil, lo único poderoso que logró obtener tras su muerte, fue su dinero. Así es como logró conseguir que la compañía Kensington se volviera