Sharon hizo una cita con el doctor ese día y acompañó a Simon al hospital para que le revisaran las piernas.
El insomnio de Simon había mejorado muchísimo. Después de regresar a casa con Sharon y Sebastian, sus emociones se habían vuelto mucho más estables. En ese momento, solo hacía falta resolver el problema de sus piernas.
En el consultorio, el doctor sostenía el informe de Simon y lo estaba leyendo meticulosamente. Sharon se preocupó aún más y no pudo evitar preguntar: "Doctor, ¿cómo está