“Tía”, llamó Howard.
Las dos mujeres detuvieron su conversación cuando lo notaron.
Penelope le dio unas palmaditas en el hombro a Xena y dijo en voz baja: “Puedes irte primero”.
Xena asintió y se fue.
Howard caminó hasta pararse frente a Penelope y le entregó los documentos que sostenía. “Tía, tiene que firmar estos documentos”.
Penelope asintió levemente. Tomó los documentos y los firmó con la pluma que Howard le entregó.
“Simon no estará aquí por algún tiempo. Tienes que supervisar atent