Sharon lo miró con asombro. Eran ocho millones de dólares. ¿Estaba a punto de pagar tan rápido?
¡Ella sintió que Simon estaba dejando que el anciano se saliera con la suya muy fácilmente!
Quinn no esperaba que Simon también fuera tan franco y directo. De repente dijo: “Espera”.
El bolígrafo en la mano de Simon se detuvo mientras miraba al anciano con desconcierto.
Quinn se quedó callado y se limitó a mirarlo fijamente durante bastante tiempo. Parecía que algo había pasado ante sus viejos ojo