Sharon probó la comida con seriedad. Aunque el sabor no era tan bueno como el de un gran chef, si era verdad lo de que lo había aprendido a hacer el día anterior, era un gran logro poder alcanzar semejante nivel.
"Mami, ¿qué tal está? ¿Está sabroso?", preguntó el pequeño en nombre de su padre.
Sharon miró a Simon, y él también la miró a ella, esperando su respuesta.
Ella frunció el ceño a propósito y se lo pensó un buen rato antes de responder: "Supongo que es pasable".
"Mami, teniendo en cu