"Papi, ¿te vas a casar con la tía Sydney?". La dulce voz de Rue sonó desde el otro lado del teléfono.
El corazón de Eugene se estremeció mientras dejaba el bolígrafo en su mano. Se levantó y se acercó a las ventanas. Miró la vista nocturna del exterior y dijo: "Sí".
"¿Te... gusta la tía Sydney?", preguntó Rue.
Eugene se metió una de sus manos en el bolsillo. Para él, ya no importaba si le gustaba o no. A pesar de eso, le respondió a Rue: "Sí".
"¿Te gusta más que mi madre?". Rue tenía muc