Sydney tuvo suerte de que Eugene estuviera dispuesto a casarse con ella. Era una bendición que debía haber cultivado por las hazañas que hizo en sus vidas pasadas.
Ella bajó los ojos y esperó a que él dijera algo.
"Debo ser claro contigo. Me caso contigo no solo porque quiero responsabilizarme de ti, sino también porque es una petición de mi abuelo", le dijo Eugene lentamente.
El corazón de Sydney se estremeció una vez más. No se habría sentido tan molesta si solo le hubiera dicho que se