Por lo tanto, Sharon cargó a Bonnie al comedor para la cena. La niña estaba bastante enérgica ese día. Ella no dejaba de dirigirle risitas e incluso la llamaba “mamá”. Aunque su pronunciación no era exacta, Sharon captó lo esencial.
Sharon se sintió extrañamente conmovida cuando escuchó a Bonnie llamarla así. Se sentía realmente como si Bonnie era su hija. Ella se emocionó mientras las lágrimas humedecían sus ojos.
Simon le dio una palmadita en el hombro y le dijo con dulzura: “Solo deja que s