Mundo ficciónIniciar sesión*ANTONELLA*
La calma de mi hogar no logró apaciguar el temblor de mis manos al intentar preparar una taza de té para Candice, quien amablemente me trajo a casa.
El recuerdo de la mirada de Carlo sobre mí, su expresión egoísta deleitándose al verme llorar y gritar hasta que mi garganta ardía de dolor, era algo que me esforcé mucho por olvidar, o al menos, dejar atrás.
La imagen de Carlo, con su voz burlona, recordándome que nadie estaba cerca para







