* GIOVANNI *
—Hola, cielo, bienvenido a casa —me recibió Antonella con una sonrisa cálida, mientras su hermosa cabellera negra caía en cascada sobre sus hombros—. ¿Quieres que te sirva la cena? Seguro no has comido nada.
Eran alrededor de las 10:45 p.m., y en mi rostro se reflejaba lo largo que había sido mi día.
Forcé una sonrisa en respuesta y asentí, aunque en realidad no tenía mucho apetito para una cena ligera. Mi mente ansiaba sumergirse en un baño relajante y descansar temprano.
—¿Qué ta