* GIOVANNI *
—¿Renunciar? ¿Con que esas tenemos? —exclamé con incredulidad, dejando escapar un suspiro exasperado. Llevaba alrededor de dos horas sumido en mis pensamientos, rezongando y rechinando los dientes frente al persistente recuerdo de Candice confrontándome esta tarde.
«¿Es que acaso aún no lo comprende?».
El sonido agudo y monótono del tintineo de mis dedos sobre la superficie pulida del escritorio, se mezclaba con el silencio opresivo que llenaba mi oficina. Cada toque era una descar