—¿Podemos dar un paseo?— solicité una vez que regreso la señora Martha, quien me había contado que estaba dispuesta a gritarle a Lewis, por lo que había hecho, pero desgraciadamente él no estaba en la mansión. Había salido a recoger a la estación del tren un paquete que la señora Garden había solicitado desde su residencia.
—¿Ahora?—dijo frunciendo el ceño, instintivamente miro hacia la ventana, donde se podía ver algunas copas de árboles no muy lejanos, no se movían mucho, pero era evidente qu