61. REGRESO A BERLÍN
Las bromas y risas continuaron, mientras Lianet en vano trataba de defenderse. En el fondo, estaba feliz de ver la alegría en el rostro de sus amigos tras tanta tristeza compartida. Eran su familia, su hogar. Y Nadir...bueno, con Nadir las cosas parecían fluir de forma natural y mágica. Pero eso no pensaba admitirlo frente a todos. Todavía no.
—Bueno chicos, para ser honesto le seguí la farsa del compromiso en verdad como dice ella, para protegerla de ese grupo, pero…, ja, ja, ja. No voy a nega