60. AMIGOS
En Alemania, la casa rodante avanzaba por la carretera silenciosa, más despacio de lo normal por ir detrás del tráiler que transportaba a los caballos. No querían dejarlos atrás por temor a que les pasara algo. Un silencio ensordecedor acompañaba a todos, que estaban sentados mirando una película en la gran pantalla.
Pero la alegría que sentía Lianet por creer que había hablado con su madre Cecilia, la certeza de que no le había pasado nada, que no estaba muerta como habían anunciado, era dema