Isabella sostuvo su mirada sin responder.
Beatriz inclinó un poco la cabeza, observándola de arriba abajo con abierto desprecio.
—Pero claro —añadió—, supongo que alguien como tú jamás entendería eso. Una vividora oportunista… aunque no te preocupes, querida. Mi hijo ya se dio cuenta. Pronto estar