Adrian sonrió apenas vio a Isabella acercarse.
—Eelys —dijo con entusiasmo—. ¿Lista?
Isabella respiró hondo. Por un instante, las imágenes de Dereck, de Gimena, de la pista de baile, amenazaron con colarse de nuevo en su mente. Pero se obligó a apartarlas. Esa era su noche. Su música. Su espacio.