—Entonces Gimena habría encontrado otra excusa; tú no la volviste loca, ella ya estaba loca —la interrumpió él, con voz firme.
La mujer permaneció en silencio, impactada por la lógica directa de Mateo. El sonido del agua seguía llenando el baño. Mateo chasqueó la lengua, dando un paso más hacia el f