Capítulo 300
Valeria abrió los ojos lentamente, encontrándose con la mirada oscura de Enzo a escasos centímetros de la suya. Sentía los labios encendidos, el pulso desbocado y ese calor adictivo que todavía emanaba de su pecho desnudo, pero el peso de la realidad no tardó en caer sobre ella como un balde de agua