Retrocedió apenas hasta que la barra chocó contra la parte baja de su espalda.
Enzo apoyó una mano a su lado, atrapándola entre su cuerpo y el mármol oscuro.
—¿Sabes qué es lo peor? —murmuró observándola fijamente—. Que sigues empujándome lejos mientras tu cuerpo hace exactamente lo contrario.
Valer