Capítulo 278
—¿Entonces? —gruñó Lorenzo, caminando hacia el gran ventanal que daba a la ciudad—. ¿Esa es toda tu respuesta? ¿El silencio? ¡Esa perra de mi hija me está extorsionando desde la cárcel! ¡Esa maldita psicópata tiene el descaro de amenazarme a mí, a su propio padre, con abrir la boca si no la saco lim