Dereck se enderezó, apartando las manos del escritorio y cruzándolas sobre el pecho. Su semblante se volvió una máscara de piedra, ocultando el asco que sentía por el plan que tenía en mente.
—No espero que me lo diga "porque sí", padre —respondió Dereck con una voz carente de emoción—. Voy a usar s