Capítulo 248
—Vaya… pensé que seguirías inconsciente hasta el mediodía —comentó con una leve ironía.

Dereck no respondió; quiso reírse, pero no podía.

Ni siquiera levantó la mirada.

Enzo suspiró y avanzó hasta sentarse a su lado.

—No te tortures —dijo, más serio—. Pensar en lo que pudo ser no cambia nada. Ya
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