Matheo apretó los puños.
—Esa loca no va a tocar a Isa otra vez.
Enzo no dijo nada.
Pero en su mente… una idea comenzaba a tomar forma.
Y no le gustaba.
Nada.
Porque si él podía pensarla…
Gimena también. Después de todo, ya había demostrado que podía burlarlos a todos.
Enzo y Matheo entraron al hosp