—Dereck… —dijo Enrique—. ¿Intentaste llamarla tú?
Dereck asintió lentamente.
—Sí. Varias veces.
Apretó el teléfono en su mano.
—Pero todas las llamadas van directo al buzón.
Enzo habló entonces, con la voz grave.
—Gimena no se va a dejar atrapar tan fácilmente.
Dereck levantó la mirada hacia