El guardia asintió y empezó a dar órdenes a gritos. Fue entonces cuando Enzo bajó la mirada a las letras deformes que Valeria había trazado en el mármol antes de desmayarse. G... I... M...
—Gim... —susurró Enzo. El nombre de Gimena golpeó su mente como un mazo. No era Álex Medina. El acosador era so