Rodrigo asintió con determinación y salió de la oficina para organizar a los hombres. Dereck se quedó a solas con la voz de Enzo en el altavoz. Se hizo un silencio largo, incómodo.
—Gracias —soltó Dereck finalmente, las palabras sonando pesadas por la resistencia.
—No es nada —respondió Enzo con u