Mundo ficciónIniciar sesiónLa seda descendió lentamente, con una gracia casi irreal, deslizándose por el aire como una piel que se abandona. Cuando finalmente tocó el suelo en un susurro suave, la figura quedó expuesta bajo la luz cegadora del reflector.
El salón entero jadeó al unísono.Allí estaba ella.Su cabello oscuro resplandecía bajo el foco; su vestido la hacía parecer una reina forjada en fuego y elegancia. Sus manos acariciaron las últimas teclas con una gracia devastadora. Isabella no miró al púb






