El presentador retomó el micrófono y anunció con entusiasmo el inicio oficial de la subasta. Las luces se ajustaron, creando un ambiente solemne y expectante, y los invitados comenzaron a dirigirse a sus mesas asignadas.
Dereck no tuvo más opción que encaminarse hacia la suya. Apenas dio unos pasos cuando Gimena se apresuró a tomarlo del brazo.
—¿Puedo sentarme contigo? —preguntó, inclinándose ligeramente hacia él—. No quiero estar sola.
Dereck apretó la mandíbula. No era el momento para discut