Adamo
Al quinto día nuestro rey encontró lo que estaba buscando. Omegas y sus cachorros. Algunas habían perdido la razón y hablaban incoherencias, otras muy salvajes protegiendo sus cachorros. Todos con escasas ropas y con unos tatuajes en sus cuellos, dos bandas negras.
Nos costó bastante poder doblegar a las omegas, pero lo logramos sin siquiera lastimarlas, luego de asegurarse de que serían llevadas a la manada más cercana el rey, ordeno continuar. Algo no cuadraba, nuestro rey olfateo a cad