Katherine
Una especie de deja vú se presenta cuando abro los ojos. La luz entra a raudales por la ventana pero hay un cambio: siento el calor de un gran cuerpo a mi lado. Sonrío al sentir su olor que penetra por mis fosas nasales, un leve gruñido hace que quede inmóvil.
—Ya es tarde para ti…ya me despertaste —esboza el Ruso mientras dirige sus labios a la parte trasera de mi cuello. Su aliento caliente me hace salir un pequeño resoplido de lujuria involuntariamente.
—Mikael, por favor…tengo q