Mikael
El edificio en el que vive Melisa es lujoso, moderno, de color negro y beige. Un lugar en el que, definitivamente, viviría alguien como ella.
El portero me abre al verme acercar a las grandes puertas de vidrio que adornan la entrada.
—Buenos días, señor Sorokov. Supongo que busca a la señorita Gold.
—¿Está la señorita en su departamento? —le pregunto luego de los saludos de rigor. Conozco al hombre de siempre. He ido más de lo que me gustaría al departamento de Melisa pero desde hace uno