Mundo de ficçãoIniciar sessãoMe desperté de nuevo alrededor de las 10 de la mañana, y eso fue por la llamada de mi abuela.
—¡Froska! ¿Tienes conciencia?—Hola, abuela.—¿Qué te pedí? ¿Por qué no llamaste?—Ay, abuela, estoy muy ocupada, no sé ni dónde tengo la cabeza, tampoco llamé a mi mamá, para que no pienses que solo a ti no llamas.—Está bien, mejor dime, ¿qu&






