— . . . Punto de vista de Ronan . . . —
El reloj marcaba casi la medianoche y la oficina estaba sumida en un silencio incómodo, de esos que parecen amplificar los pensamientos más oscuros. Llevaba horas frente al mismo informe, pero las palabras se mezclaban entre sí como si se burlaran de mi agotamiento. Todo lo que hacía últimamente era trabajar, revisar, corregir, avanzar… y fingir que todo estaba bien.
Desde que Isabela partió a la ciudad afectada, la casa se volvió