—
— . . . Punto de vista de Isabela . . . —
Los últimos dos meses habían sido un respiro que jamás imaginé tener. Después de tantos años de incertidumbre, mentiras y heridas viejas, por fin podía abrir los ojos cada mañana y sentirme en paz. Ronan y yo habíamos encontrado un ritmo tranquilo, una rutina sencilla que se sentía como hogar. Desayunos compartidos entre risas, tardes de trabajo silencioso, noches en las que bastaba una mirada para entendernos. Su cercanía me daba una segu