- . . . Punto de Vista de Isabela . . . -
El aroma penetrante a café recién hecho mezclado con el desinfectante impregnaba cada rincón del hospital como un recordatorio de la rutina interminable que marcaba mis días. La luz blanca de los fluorescentes me cansaba la vista y el ruido constante de pasos, conversaciones apresuradas y monitores cardíacos componían una sinfonía que ya formaba parte de mí. Mientras revisaba mi lista de pendientes sentía el peso de las horas acumuladas en