- . . . Punto de Vista de Isidora . . . -
El motor del auto se apagó con un murmullo grave y luego se hizo un silencio que me pareció insoportable. A través de los cristales polarizados observé la mansión que se erguía ante mí como una provocación directa. Era demasiado. Demasiado lujo, demasiada perfección, demasiada arrogancia concentrada en esas columnas de mármol y esos ventanales que parecían mirar al mundo con desprecio. Me quité las gafas de sol con un movimiento lento, disf