- . . . Punto de Vista de Isidora . . . -
El aire acondicionado del hotel era un soplo artificial que no lograba apagar las brasas que me ardían por dentro. Me miré en el espejo del ascensor como una reina exiliada, ajustando el maquillaje con dedos precisos y repasando la línea del vestido hasta asegurar que cada costura acentuara lo que debía. Si iba a jugar con fuego, lo haría en mis propios términos pensé mientras el reflejo me devolvía una mujer afilada y controlada. La rabia