Luz
Vuelvo a la cocina con una gran sonrisa tirando de mis labios.
Camille me observa con los ojos bien abiertos, me toma del antebrazo y me arrastra detrás de la encimera. Da un vistazo a su alrededor, y cuando se asegura que nadie nos ve ni escucha, deja caer la bomba.
—Luz, ¿Qué no lo has reconocido?
—¿A quién? —pregunto confundida.
—¡Dios! ¡¿Es enserio?! —exclama exasperada. Se acaricia el puente de la nariz e inhala aire fuertemente.
—Aver… el D