―¡No lo puedo creer! ―grita Abigail y casi me deja sorda.
―¡Dios! No exageres ―digo irritada.
―Es que como me puedes decir que exagero después de lo que me contaste ―responda abrumada― ¿y si investigamos por nuestra cuenta para saber que es lo que no te quieren decir?
―Novecientos años les llevo descubrir lo que sea que no me quieren decir, ¿crees que no lo ocultan bien? Al parecer es de demasiada importancia que yo no sepa de que se trata.
―Entiendo... ―dice pensativa― pero en fin, te casar