Sahar
—Eso espero, tiempo es lo que necesito, luego, lo sabrás todo. Ahora dime, ¿dónde viste la marca? —Aclaró su garganta y eso llamo mi atención—. ¿Qué más me escondías Rogel Batiosta?
—No me llames así, ya no soy Batiosta sino Lamar, el apellido de mi madre.
—Okey, pero cuénteme, señor Lamar.
—Para decirte como lo vi, debo empezar por contar algo de mí que tampoco sabes. —“Eso es evidente” Lo veo botar el aire y mirar a lo lejos—. No soy un simple comerciante Sahar, de hecho, ninguno de nos