POV Noah
Llegamos a la habitación y solo estoy pensando en una cosa. Que si Antonella vuelve a usar ese diminuto pijama y veo alguna parte de su cuerpo no planeo controlarme. Ni siquiera las palabras de esa mujer lograron enfriar mi apetito calenturiento.
—Toma, debemos comerlo ahora, me dijeron que para mañana no va a saber igual.
Antonella había comprado unos dulces típicos de la zona. Me lo da en un plato de postre y con gusto comienzo a probarlo.
—Humm, está delicioso.
Increíblemente alabo