POV: MAXIMUS.
Olía a rosas.
La sensación era embriagante y me ataba en ese estado de suspensión sensorial como si mi propio cuerpo lo anhelase. Era una suavidad sofocante la que adormecía mi piel y una fragilidad etérea que propugnaba en mi alma como si debiese abocarme con toda la ternura que había contenido durante mis años de vida.
Despierto.
No era un sueño.
Un reguero de llamas se desparraman sobre mi pecho, pero es un fuego que no quema, al contrario, ese fuego infernal se siente agradabl