Siguió lanzándose lejos de él hasta llegar a su dormitorio y él la persiguió caliente y pesado, acechándola con intensidad y fuego sus ojos. La danza continuó hasta que sus bragas estuvieron empapadas y ella jadeaba de deseo. La atrapó cuando no pudo moverse lo suficientemente rápido para rodas sobre la cama al otro lado del cuarto.
Su boca cubrió la suya con desesperación salvaje. Annett se reunió con su salvajismo, con su propia pasión primitiva. La sintió alzarse para cumplir con la suya, sa