Mundo ficciónIniciar sesiónCuando la puerta se cerró, Luciana volvió a fijar la mirada en Dante.
Tenía los brazos cruzados sobre el pecho. Su mirada era afilada, cargada de rechazo. El hermoso rostro que antes solía iluminarse con una sonrisa cálida ahora solo mostraba una expresión plana, casi desprovista de emociones.
«¿Qué asunto personal desea hablar conmigo, señor Russo?»
Su voz era tan fría como el hielo.







