Mundo ficciónIniciar sesiónRowan asintió de inmediato. —Lo que tú desees, Luciana. —Se apresuró a abrirle la puerta, asegurándose de que descendiera con total seguridad. Antes de encaminarse hacia el interior del local, el hombre se despojó del abrigo que llevaba puesto y lo colocó con delicadeza sobre los hombros de Luciana—. La tarde se ha vuelto bastante fría. No me gustaría que te enfermaras, Luciana.
Al principio, Luciana se qued&oacu







